¿Quién vendió tu correo? Cómo averiguarlo
Si el spam no para y no sabes de dónde sale, hay un método sencillo para rastrear la fuga: una dirección distinta para cada registro.
Llega un correo que no reconoces. Luego otro. Al cabo de un mes, tu bandeja tiene más publicidad que mensajes reales, y la pregunta que te haces es cómo bloquearlo. Pero hay una pregunta mejor: ¿de dónde salió mi dirección?
La mayoría de la gente no puede responderla, y no por falta de herramientas, sino porque usa la misma dirección en todas partes. Cuando cincuenta sitios tienen el mismo dato, la fuga es invisible.
La idea: tu dirección es una etiqueta
Si cada servicio recibe una dirección distinta, la fuga se delata sola. No hace falta investigar a nadie: basta con mirar a qué dirección llegó el spam. Esa dirección es la etiqueta del sitio que la soltó.
El método, en tres pasos
- Una dirección distinta por servicio. No una dirección nueva cada mes: una por cada sitio donde te registres.
- Espera. Las fugas no son inmediatas. Lo normal es que el spam aparezca semanas o meses después, cuando la lista se vende o se filtra.
- Cuando llegue, mira el destinatario. Si el mensaje va a la dirección que solo usaste en una tienda de suplementos, ya tienes la respuesta.
El atractivo del método es que no depende de la buena voluntad de nadie. No tienes que creer lo que dice la política de privacidad de un sitio: tienes un experimento con tu propio correo como testigo.
Por qué casi nadie lo hace
- Es incómodo. Crear una dirección nueva antes de cada registro interrumpe lo que estabas haciendo.
- Da pereza recordarlas. Sin un lugar donde verlas todas, acabas usando la de siempre.
- La dirección principal parece intocable. Es la que diste en el banco y en el trabajo, así que se usa también para todo lo demás.
Dónde encaja una dirección desechable
Una dirección temporal es la versión cómoda del método: se genera sola al abrir la página, es única para esa visita y desaparece al caducar. Para registros de un solo uso —descargar un PDF, probar una herramienta, pedir un cupón— es exactamente lo que necesitas, y no tienes que organizar nada.
Ahora bien, conviene decir los dos límites en voz alta. Primero: si necesitas la cuenta a largo plazo, una dirección que caduca en diez minutos no te sirve, porque el restablecimiento de contraseña va a esa dirección. Segundo: muchos sitios rechazan los dominios desechables conocidos; cuando pasa, el problema no es tu método, es que ese sitio no quiere direcciones de un solo uso.
Lo que el método no te dice
Identifica la fuente, no la intención. Una filtración en un sitio que respetaba tu dirección se ve igual que una venta deliberada, y desde fuera no hay forma de distinguirlas. Tampoco convierte tu correo en algo secreto: ya lo entregaste a terceros, así que trátalo como un dato que circula, no como una llave guardada.
Qué hacer con lo que descubras
- Deja de usar esa dirección para registros nuevos.
- Cambia la dirección en las cuentas que de verdad te importan, empezando por las que pueden restablecer una contraseña.
- Aplica el método desde el principio en los registros siguientes: una dirección por sitio, y las de un solo uso, desechables.
Preguntas frecuentes
¿Se puede saber con certeza quién vendió mi correo?
Con certeza legal, no. El método muestra de qué registro salió la dirección, no quién la vendió ni con qué intención. Puede ser una filtración, un proveedor externo o una lista compartida entre empresas. Lo que sí obtienes es una lista muy corta de sospechosos, y normalmente eso basta para decidir a quién dejas de dar tu dirección.
¿Sirve una dirección temporal para rastrear fugas?
Sirve solo si el registro es de un solo uso. Las direcciones temporales caducan, así que si necesitas la cuenta a largo plazo no podrás recuperarla: el enlace de restablecimiento llega a una dirección que ya no existe. Para vigilancia a largo plazo lo práctico es un alias permanente distinto por servicio.
¿Por qué me llega spam si nunca di mi correo?
Casi siempre porque lo diste una vez, hace años, y aquel formulario acabó en una lista compartida. A eso se suma la generación automática por diccionario: si tu dirección es corta y común, alguien la acierta sin conocerte. Ninguna de las dos cosas significa que hicieras algo mal.